La categoría 2015 del Club Atlético Uruguay atraviesa un momento especial. Después de consagrarse campeona del torneo local durante la primera mitad de 2026, el equipo tuvo una destacada participación en Gualeguay, donde llegó hasta la final y enfrentó nada menos que a River Plate de Buenos Aires.
Más allá del resultado de esa definición, que terminó 0 a 0 y se resolvió por penales, el viaje dejó una experiencia que trascendió lo futbolístico. Los chicos compartieron días junto a sus compañeros, familiares y entrenadores, sumaron minutos y tuvieron la posibilidad de jugar una final inolvidable bajo la lluvia.
En este contexto, hablamos con Cristhian Aguirre, entrenador de la categoría 2015 del fútbol masculino del Decano, para conocer su mirada sobre estos meses de trabajo, el crecimiento del grupo, la importancia de que todos los chicos sean protagonistas y los desafíos que todavía tienen por delante.

—La categoría 2015 viene de coronarse campeona del torneo local y tuvo un gran desempeño en Gualeguay, donde terminó jugando la final nada menos que ante River Plate. ¿Qué balance hacés de todo lo que vivieron los chicos durante este último tiempo y qué significa para vos verlos competir de esa manera?
—Sí, si bien ganar la Liga local no es fácil, porque hay que seguir dándole prestigio, ya que es el objetivo de todos a final de cuentas, y más en 2015, donde todos los equipos tienen su idea, su forma y su trabajo, que hay que respetar.
Nos sirve para ir en el camino juntando “ramitas”. Nuestro primer objetivo es “aprender jugando para ganar” y siempre ser protagonistas, sin salirnos de la formación, de la edad de los chicos, sabiendo que esto es trabajo ahora para el mañana.
Hasta hoy, la balanza está más que a nuestro favor. En un punto, merecemos lo que ganamos y perdimos hasta acá por cómo los chicos se “matan” en los entrenamientos. Entonces uno dice: venimos bien estos ocho meses.

—La final ante River terminó en los penales, después de un gran partido del Atlético. ¿Qué les dejó esa experiencia y cuánto sirve un partido de esas características para el crecimiento futbolístico y personal de los chicos?
—¡Fuu! River Plate… en lo personal no me gustan esos colores. 😅
Llegó la invitación de participar y ahí enseguida la delegada Rocío, que está al 100% con estos chicos, en pocas semanas tenía todo preparado para ir. Con gente así trabajando tenés que ir, sabiendo que el equipo está o tiene que estar a la altura de un viaje.
Debe ser la primera vez que sentimos internamente, con los chicos, que íbamos a jugar la final y contra River.
Lo disfrutamos, lo jugamos, nos preocupamos, nos mojamos, nos embarramos, pero sirve para saber que lo que venimos haciendo trae ese premio: llegar a finales “vs. los mejorcitos”. Y que no hay que dejar de entrenar. Si llegamos hasta acá haciendo esto, bueno, nos falta seguir trabajando más para ganar o seguir ahí, siendo protagonistas.

—Después de ese torneo volvieron a Concepción del Uruguay y rápidamente retomaron los entrenamientos para afrontar el campeonato de la Liga local. ¿Cómo se trabaja con los chicos después de una experiencia tan importante y cómo se mantiene el entusiasmo sin perder de vista los objetivos de formación?
—Yyy, esa es la parte linda, la que no se ve en el momento, pero es la principal.
Tener entre 13 y 16 chicos en cada entrenamiento es más fácil, síntoma de que están motivados y de que hay buen grupo dentro y fuera.
Venimos en el colectivo ese lunes de Gualeguay, 15:30 aproximadamente, de perder la final, con lluvia, y lluvia en la ruta, y me dicen: “¡Pro! Hoy es lunes, ¡tenemos que ir a entrenar!”.
Te da risa, pero también satisfacción de que este grupo de chicos siempre está preparado para seguir aprendiendo y jugar a la pelota, y que no hay que cortar ese hilo.
Así, cada chico va juntando su ramita y, a fin de año, hacemos asado 😉, que es el premio que quieren por ganar los torneos. “Unos indios”, diría Scaloni. 😂😂

—Una de las características que se destaca de tu trabajo es la rotación permanente del plantel, dándoles minutos y protagonismo a la mayoría de los jugadores. ¿Qué importancia tiene para vos que todos los chicos tengan la posibilidad de entrar a la cancha y sentirse parte del equipo?
—Yo pienso, o está por ahí escrito seguramente, que si no tenés ese objetivo, si no está esa idea en tu cabeza o en la planificación a principio de año, no podés estar en infantiles, sea del deporte que sea.
Esa es la principal idea: respetando, cuidando y con mucho trabajo e indicaciones cortas y claras.
Entonces, en un punto o en su momento, se va alineando el equipo, el chico está integrado y lo trabajado se va viendo.
—Se viene un calendario muy intenso: torneo de la Liga local, el torneo de Defensa y Justicia en Nogoyá y luego el Provincial de la categoría en Concordia, ambos en Octubre ¿Cómo se prepara un grupo de esta edad para afrontar tantos desafíos y mantener las ganas durante toda la temporada?
—En los entrenamientos. Es el único lugar.
Tengo la suerte de tener un grupo de chicos crack en todo sentido, muy unidos, que se conocen desde hace años. Yo los conocía ya a la mayoría, pero me di la idea de que yo tenía que encajar en su grupo, y de ahí arrancamos, desde la base principal.
En cada entrenamiento, ahora le estamos metiendo unos mates antes de arrancar, porque algunos salen de la escuela derecho al club, que es lo principal: dar el todo. Así, en los partidos sale “natural”, como decimos internamente.
Y ahora sabemos que un triunfo trae triunfo y copas traen copas, pero sin perder la idea: ellos, de ser protagonistas, de que siempre alguien los ve o deja todo por ir a verlos; y el mío, de que en el camino ir dándoles las herramientas para que las aprendan.

—Después de todo lo que vienen viviendo, ¿qué te gustaría que estos chicos recuerden dentro de unos años de su paso por la categoría 2015 del Atlético Uruguay: los campeonatos y los resultados, o la experiencia de haber aprendido, compartido y disfrutado del fútbol con sus compañeros?
—Seguramente van a recordar todo. A la corta edad que tienen y cómo grupalmente se plantean cada objetivo del momento, y esos objetivos se les van cumpliendo y van consiguiendo, los lleva a querer más.
Y eso, en un punto, les queda: que solo en equipo y entrenando se llega al último día de competencia con chances.
