Estuvimos charlando con las familias que llevan adelante el merendero del Club Atlético Uruguay y nos adentramos en una historia de esfuerzo colectivo que ya cumple seis años. Lo que empezó tímidamente en el viejo buffet hoy se ha transformado en un verdadero motor de contención e integración para unos setenta chicos y chicas que pasan a diario por el club.
Entre mates, charlas sobre los partidos del fin de semana y una red solidaria que trasciende las puertas de la institución, nos contaron cómo se sostiene este espacio y qué necesitan hoy para seguir adelante. A continuación, los detalles de una labor hecha a puro corazón.
1. ¿Cuál es el origen, objetivo y evolución del merendero en el club?
El merendero comenzó a funcionar hace aproximadamente 6 años. Nació por iniciativa de un grupo de mamás de las categorías 2012 y 2013 (como Flavia, Fer, Elsa y Tamara, entre otras) que querían brindarles un alimento a los chicos. En sus inicios funcionaba en el buffet del club, donde ellas mismas preparaban la leche y armaban una fila en el patio de adelante para entregar la leche y las galletitas antes de que los chicos se fueran. Con el tiempo, el espacio evolucionó y hoy se encuentra montado formalmente en el sector donde era el gimnasio, un espacio que se armó para optimizar la atención.



2. ¿Cuántos niños, niñas y jóvenes participan actualmente y cuál es la dinámica diaria de asistencia?
Actualmente concurren unos 70 chicos y chicas por día, organizados según los horarios de entrenamiento de sus respectivas categorías. La dinámica semanal es muy activa:
- El merendero funciona de lunes a viernes desde las 18hs. donde las mamas nos encargamos de llevar adelante la tarea de preparar la merienda y darsela a los chicos. Cabe mencionar que los martes Roxana y Lore llevan adelante ésta tarea y gracias a su gestión se consiguen importantes donaciones. Por otro lado, los jueves, las mamás de la categoría 2017 colaboran preparando tortas fritas.
- Participan las categorías de juveniles e infantiles y, recientemente, se sumó también el fútbol femenino.
- Además, es un punto de encuentro donde se quedan charlando, comentan los resultados de los partidos del fin de semana, goles, atajadas y, con frecuencia, los profes que cruzan de trabajar se acercan a tomar un café o compartir un mate.






3. ¿Qué significa este espacio para las familias y la comunidad del barrio?
El merendero cumple un rol social fundamental que va mucho más allá de tomar la leche: se ha convertido en un punto de encuentro y contención real para la comunidad. El espacio no es exclusivo para los jugadores del club, ya que también se acercan chicos y familias de los alrededores. Como detalle pintoresco de la integración barrial, las organizadoras destacan que los chicos de afuera a veces vienen muy arreglados a merendar y contrasta con los que salen del entrenamiento todos embarrados con botines en las manos. En su momento hubo una iniciativa, como el roperito solidario, donde la ropa donada era aprovechada intensamente tanto por la gente del barrio como por los socios, iniciativa que quisieran retomar en algún momento.
4. ¿Cuáles son las necesidades actuales del merendero y qué tipo de donaciones solicitan?
Para poder sostener la actividad cotidiana los insumos que más se necesitan de forma constante son:
- Galletitas, leche, cacao y azúcar (elementos básicos para las infusiones).
- Harina y grasa (para poder elaborar tortas fritas).
- Pan (incluso aceptan el pan que sobra del día anterior, el cual untan con dulce de leche para servirlo a los chicos y optimizar los recursos).
Las donaciones se reciben en el mismo merendero del club, de Lunes a Viernes a partir de las 18 hs.
Lucre Palacio, Flavia Ballardini, Elsa Puchetta, Fer Aguiar, Flavia Milena, Nati y Victor, Tama Gimenez, Pau Rossi, Lorena Romero, Roxana Squivo, Ingrid Campodónico son algunas de las mamás que han pasado y muchas todavía se encuentran día a día sosteniendo esta iniciativa, que para ellas es un compromiso que a su vez sirve de “cable a tierra”, ya que disfrutan de ver cómo el espacio se convirtió en un punto de conexión de chicos y grandes. Ellas mismas invitan a las familias a sumarse a colaborar para sostener y hacer que el merendero siga siendo ese lugar de encuentro.
